viernes, 8 de diciembre de 2017

Mini-pescadores

 
Al atardecer las aguas del Bélico, uno de los ríos más extensos de Santa Clara, ya no corren tan apacibles. Pequeñas piernas chapaletean por sus contaminadas aguas en busca de vida subacuática. Quien las ve tiene la sensación que tanta podredumbre es incompatible con la vida, pero estos improvisados pescadores la desmienten cada vez que diminutos peces muerden sus anzuelos.

 La corriente de agua está rodeada por malas hierbas y restos de basura mezclados con escombros. Por años, los vecinos han tomado el río como un vertedero.
“Nosotros aprendimos a pescar solos”, me dice uno de los niños sin alejar la vista de la corriente. “Un pescador te cobra 20 pesos por enseñarte, y ¡ni loco!”, protesta otro.

 Cada tarde vienen a esta parte del río donde “pican bastante” y para confirmarme elevan el errático racimo de pescados que han enlazado a un alambre.
“Son tilapias”, me aclaran. Hablan con la seguridad de un experto en el arte de la pesquería.
“¿Y qué hacen con la pesca?”, les pregunto.
“¡Ah!, salimos a venderla”, responden, y uno de ellos hala la pita enroscada en medio pomo plástico, pero el anzuelo regresa vacío.

Esta tarde la pesca no ha sido abundante, pero como pescadores al fin y el cabo, el orgullo no les permite regresar con las manos vacías. Una y otra vez lanzan la carnada y afilan la vista en busca de más peces.
Alguno picará en sus anzuelos.
 
  



Originalmente publicado en Oncuba Magazine


martes, 17 de enero de 2017

De Remedios, sus parrandas

Una de las más vistosas fiestas populares de Cuba tiene lugar en el poblado villaclareño de San Juan de los Remedios. La localidad al centro de la isla se divide en dos bandos: Carmelitas y Sansaríes, quienes compiten en fuegos artificiales, trabajos de plaza y carrozas con estatuas vivientes. 


 

El barrio el Carmen mostró una carroza sobre la cultura de la India, y San Salvador escenificó Egipto. Durante toda la noche el parque central de este municipio es escenario para una intensa batalla, que siempre dura hasta el amanecer.





La parranda se celebra en espera del 25 de diciembre, nacimiento del niño Jesús según la tradición católica. A la medianoche se realiza la Misa del Gallo en la iglesia Parroquial Mayor. Debido al luto por la muerte del líder cubano Fidel Castro, la celebración se desarrolló este enero.